Me enamoré

"Quien no pueda humillarse ante sí y ante su amada, no ama". 
Søren Kierkegaard

Los saluda con amor,
una sorenkierkegaardiana
empedernida.

Viena

El entusiasmo bucólico
devenido en europeísmo infame
El monotono al hablar
exasperante y cálido
Las palabras que se despegan 
de la boca-corazón 
en forma de infitintas burbujas
que con pequeñas explosiones
son latiguitos en la frente
La eterna cámara lenta
La avidez al opinar
Las postales de una cotideaneidad
que no me pertenece
La miguitas de amor
efímeras, insípidas
que algún día quedarán
enterradas en panzadas
de amor y sanidad.
Algún día si,
hoy no.