¡Se fué al piso!



Las caídas de la gente nos producen esas ganas inmediatas de reirnos, aunque quizás el pobre afectado esté despatarrado en el suelo cultivando un hermoso moretón que pasará por un arcoiris, o sus rodillas estén cual frutillas del fondo del canastito... Uno se ríe. Fuerte. Con carcajada. La obligada pregunta: "¿Estás bien?" viene después. Aún cuando te lo cuentan, te reís.

Pareshiro, mucho diferente.

El otro día fuimos con las Anitas a comer a un restaurante Cantonés, "El Cantón" (¡Fuaaaá!). Mientras deliberábamos y nos perdíamos entre las tentadoras ofertas de la gastronomía asiática se me ocurre preguntarle a la chinita simpática, siempre sonriente: "Me podrías explicar en qué consiste este plato?"
Chinita: "Ah, shiii. Prato tieneee bambú"
Lil: "Ajá"
Chinita: Bambuuú pareshiro carneee, no. No parereshiro carne. No.
Lil: Claro, es un vegetal, ¿no?
Chinita: Ah, shiii. pareshiro vegetalll. Pareshiro, shi... (Duda y piensa). Bambú, no fuelte. Pareshirooo honnngo. Shampinion, pareshiro. Pareshiro, diferente.

Con el panorama mucho más claro, pedimos el plato con bambú.

¡Que grande la chinita sonriente!