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2013/2014






La decisión está tomada.
Estoy a veinticinco mil pesos de mi destino.







Gorda



Lista de cosas que cociné este año

Pollo con hierbas, miel y canela (3)
Bagels integrales (1)
Torta de leche de coco, chocolate blanco y frutos rojos (1)
Pollo a la leche con limón (1)
Chocotorta (1)
Tacos de pollo (1)
Carrot cake (1)
Ensalada de papines, huevo, cilantro y limón (1)
Helado de mango (1)
Panacotta  de yoghurt y frutillas (1)
Zanahorias con comino y miel (5)
Pollo al limón (1)



The Fear








El verdadero amor viene acompañado por un fatídico, comunmente pensado absurdo, pero de todas maneras insoslayable, miedo. Ese sentimiento, esa angustiosa sensación que deviene de conocer lo que no queremos que nos suceda, sea el riesgo real o producto de nuestra imaginación, no actúa como petrificador sino más bien todo lo contrario: nos vá empujando hacia el borde del plano de la inacción y el cenicienterismo.
Asimismo, esta idea de miedo, se aleja de lo que vulgarmente asociamos con una tendensiosa paranoia femenina, este tipo de aprensión está más bien relacionada con poder definir aquello que efectivamente deseamos: si sabemos a que le tenemos miedo, entonces conocemos aquello que nos resulta preciado.
Démosle la bienvenida, entonces, al miedo-catalizador.
 








Sábado por la tarde


Robot simil AI dice: Dime jovencito, ¿qué se siente tener sentimientos?
Bart Simpson: Dije que soy humano, no niña.






Tras 21 años de ignorancia, descubri The Simpsons.
Yo Lillí, se los recomiendo.


Oh, si. Oh, si.

Debo decir, reconocer, aceptar que mal que me pese, nunca, nunca, nunca voy a dejar de querer a Cerati. He dicho.

Año nuevo, calcetines nuevos

tu que debes chuparme un huevo, me chuparás
-¡oh, soberamente!- un huevo
procrastinaré de manera responsable.
soportaré la música de gimnasio estoicamente.
desempeñaré mis obligaciones como tía
de manera eficaz.
ejerceré mis derechos de tía de pibe chorro,
gordi, culi, ruli-lindo a diario
(y no temeré al ridículo de profesar mi adoración
por el niño)
respiraré cloro tres veces por semana.
moderaré mi presupuesto libro-disco.
me prepararé en mente, cuerpo y
bolsillo para visitar tierras cercanas-lejanas.
seré flor de profesional,
del tipo "chupate esa mandarina".
de esta manera,
quedan sentadas mis resoluciones de año nuevo,
y calcetines nuevos.


Page Graphics

Cliché

Other cities always make me mad.
Other places always make me sad.
No other city ever made me glad except New York.
I love New York
I love New York
I love New York

Sos un desubicado, nene.

El no es de este lugar, su mirada está en otro lugar.
Y sus ojos piensan en la luna, porque no se queda con ninguna.
El no es de este lugar, puede correr pero no sabe hablar.
Ha dejado de entender todos los nombres que aprendió.
Porque su lugar es cualquier otro.
Porque nunca está en su lugar.

Al final, no sabe, no puede y jamás van a reirse de lo que diga porque nadie entiende nada.
No sabe donde esta, hoy le quisieron explicar.
Va preguntando a todos partes "¿Y esto qué es?"

Porque todo lo que conoce, sólo es una parte de lo que verá
Porque todo lo que conoce, sólo es una parte de lo que será.

No, ula ula, no, no.

Hay gente con cara de pícara. Hay gente con cara de que ha desperdiciado su enegía académica en carreras contra ellos mismos, hay gente que tiene cara de oligofrénica. Hay gente que tiene unos huesos hermosos, pero los ojos son de vidrio. Hay gente que tiene cara puntoycomolapalomaelquenoseescondióseembroma. Hay gente con cara desnuda. Y hay gente que tiene cara de que nada le ha pasado en la vida.

Si, si. Me le animo a la aseveración. Es que me lo contaron las no-marcas faciales de una amiga de madre. B, una señora muy paqueta.

Siempre me llamó mucho la atención. Sus modos, la forma de mover los labios, las cejas quietitas, las muecas bajas y moderadas, como si no conocieran demasiado, como si nunca ningún impulso haya llevado a sus músculos un poco más allá. Como si la sorpresa fuera ajena, como si la felicidad fuera procesada con neuronas-control.
Desde que andaba por ahí, jugando adentro del vestidito azul marino, madre tenía que tironearme los volados para que dejara de mirarla fijo. Es que me apasionaba intentar descubrir que era lo que tenía ese rostro. Algo tenía que ser, pero no podía descifrarlo.

Hasta que hace un tiempo, lo ví: tiene cara de que no le pasó nada en la vida. Pero nada de nada. Es decir, sí, además del ciclo natural-biológico, jugó re-bien: se casó, se mudó a una casa más grande, tuvo una nena, la nena fué a la universidad y es médica. La nena se doctoró y se casó con un cirujano plástico que le hizo las tetas. Pero, la mirás y lo vés. No le pasó nada. Todo le paso por el costado. Como si esas cosas que ella misma buscó pensaran "Ay, esta mujer, esta mujer... Pst... Yo le paso por el costado". O por arriba, que es peor, porque ahí ella se la cree. Terrible.

Bueno es ver que, lejos de tener una vida así terriblemente eventful (léase: llena de incidentes, rico en experiencias) las cosas parecen atravesarme. A veces son boludececitas, eh. Pero ahí están, yo las invito y pasan bien por el medio. Algunas me quieren rodear, pero ahí les abro la puerta para venir a jugar. Suelen decir que si (finalmente).