La Muerte Lenta de Luciana B

Había estado leyendo Therapy de David Lodge desde el accidente. Su visión de la neurosis me provocaba risa, una risa cómplice que de a poco se fué desvaneciendo hasta llegar a ser sólo una sonrisa tenue. Todavía me falta leer el último capítulo.
Me propuse desafiar mi lentitud como lectora en mi lengua madre y le dije a Kiki:
"Todavía no leí la última novela de Guillermo Martínez". Yo ya sabía de antemano lo que me iba a decir. Los chistes que iba a hacer.
"Ok, ok" - le dije - "Me voy a comprar algo que no sea ficción. Eric Fromm me cae bien"
Y así dejé el inmaculado departamento de mi hermana cósmica.
Dí miles de pasitos apurados, torpes hasta llegar a la librería. Dí unas vueltas, agarré este y aquel otro. Requete interesante, che. Se me acerca el vendedor y me pregunta: "¿Los llevás?" Asiento con las onditas despeinadas. "Estos dos y La Muerte Lenta de Luciana B".
Lo devoré en tres noches.
¡A por Infierno Grande!