Paroxismo

Ya que estoy aletargada, no escucho, no huelo -ay que horror- vá una de vaqueros. O una boludececita. Peeero, peeero pasó por el medio.

Situaciónome. Tiempo: en diferentes puntos en el tiempo esto pasó, si. Lugar: algún zaguán, algún bar. Modo: Idiotina infatuada con un imbécil F. Idiota que se pensó que terapia sirvió. Que sirvió y que acá están los resultados, en una canastita con moño (Lillí: 3. Fantasmas:1). Pero no, oh, no. Caramba. Resulta que así no resulta. Así no es. Era en cómodas cuotas, comodísimas.

Parte 1: Post Michel Baila para Nosotros en Ignoreland. ¡Happy Birthday, M! Che esto está apagado. Ayyy, que quedé con Faaav para las 4. Ese pantalón, ese pantalón... Che, ¿bailamos? Dale, si no me duermo, estoy re-cansada y tengo que manejar. Bailo como si nadie me estuviera viendo, bailo como si no lo hubiese visto. De hecho no lo ví. Y eso que ya habíamos pisado la cancha. Y los oído se me habían acostumbrados a los gritos. Pero no. Pequeña presencia tímidamente se acerca, bailando (bah, una serie de movimientos torpes, cuasi sincronizados, pero re-desprolijos, ayyy que lindo, parecés un nene). Noble bebida de la cebada. Intercambio de miradas, desinhibidas y tímidas. Intercambio de nombres. Hasta nombre de nene tenés. Te llaman desde el lugar X. Te vás. Siento el prrr prrr prrr en el bolsillo. M, y él miran discos, ven que sonidero viene. Me acerco, se sonroja. Me tengo que ir, voy partiendo. ¿Te vas? Si, me esperan. Uh. (9 segundos). Uh.

Parte 2: ¡Happy Birthday F! Muchas chicas con ropa rara sacan fotos, M y yo acodadas con Fernando. Ya me puse nerviosita. Escuchamos en el suelo. Saludamos. M está en otra. Me decís algo que empieza con "te ví (...)" y termina con un recóndito "(....) í". No puedo, me voy. LLuvia de "ayqueidiota, ayqueidiota ayqueidiota".

Parte 3: Hola. Hola.

Parte 4: Si, si. Hoy si. Remerrr. Remerrr. Volvemos tooodos a estar con la Señorita Olga. Canturreamos: Buenos Dííías se-ño-ri-ta Ol-gá. Mi cabeza recibe impactos de balas. Que no son rasantes, que no matan. Después de hordas de niñerías aledañas, voy. Me persigno en el nombre de Marita Patrona de la Terapia, Mártir. ¡Vaaamos que el lunes voy con cara de felicidad y te pago tres sesiones por adelantado!

Un microsegundo. Lo dije.
Otro microsegundo, no dijiste nada.
Detrás de los cristales, musitás algo. Y no era música. Te hubieras quedado callado.

Y me caí. Me caí como una nena. Me quedé mirando el techo roto.

Saqué una cartita más, sólo por el poder de retrotracción. Tooodos posan sin vegüenza sus miradas en mi, como rayos laser de la sociabilidad, me encogen, no me cogen. ¡Como quieres que te coja si el quiero que me coja no me coge como quiero que me coja!
Esa noche dormí como un bebé: sola, in-de-fen-sa, levantándome cada dos horas, con hambre y con ganas de gritar "Maaa"!

4 comentarios:

  1. Bueno, pero pasó por el medio cosechando huellas. Cara de nada: CERO.

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  2. un tropezón no es caída, che... ja.

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  3. madamelulu,

    Una Luisa Kuliok del vanguardismo under cualquieraaa.
    Pero si, si. Las huellitas con forma de pelota le aportaron un nosequé de valentía pedorra a mis aires.

    Isil,

    Ay, nene, nene, nenito. Te faltó un signo.

    evA,

    Eh...
    Eh...
    Eh...

    Eso es una frase taaan hecha.
    ¿Donde está la literata incipiente? Decime si no me merezco por lo meeenos un blank sonnet de sonidos cacafonísimos, titulada "Cumbianchera Bandaideada"...

    Daaaale, daaaale!

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