¿Karaokeamos?


... tu déjà aimé?

As-tu déjà aimé pour la beauté du geste? As-tu déjà croqué la pomme à pleine dent?
Pour la saveur du fruit sa douceur et son zeste T'es tu perdu souvent?

Oui j'ai déjà aimé pour la beauté du geste
mais la pomme était dure. Je m'y suis cassé les dents.
Ces passions immatures, ces amours indigestes
m'ont écoeuré souvent. Les amours qui durent
font des amants exsangues, et leurs baisers trop mêrs
nous pourrissent la langue.

Les amour passagères ont des futiles fièvres,
et leur baiser trop verts nous écorchent les lèvres.

Car a vouloir s'aimer pour la beauté du geste,
le ver dans la pomme nous glisse entre les dents.
Il nous ronge le coeur, le cerveau et le reste,
nous vide lentement.

Mais lorsqu'on ose s'aimer pour la beauté du geste,
ce ver dans la pomme qui glisse entre les dents,
nous embaume le coeur, le cerveau et nous laisse
son parfum au dedans.

Les amours passagères font de futils efforts.
Leurs caresses ephémères nous faitguent le corps.

Les amours qui durent font les amants moins beaux.
Leurs caresses, à l'usure, ont raison de nos peaux.

¡A ver cuando crecés, querida!


I sowed a seed
Underneath the oak tree
I trod it in
With my boots I trampled it down

Grow
Grow
Grow

I sowed a rose
Underneath the oak grove
With my boots on the ground
Into the earth I trampled it down

Grow
Grow
Grow

Teach me how to...

Teach me, Mommy
How to grow
How to catch someone's fancy
Underneath the twisted oak grove

Paroxismo

Ya que estoy aletargada, no escucho, no huelo -ay que horror- vá una de vaqueros. O una boludececita. Peeero, peeero pasó por el medio.

Situaciónome. Tiempo: en diferentes puntos en el tiempo esto pasó, si. Lugar: algún zaguán, algún bar. Modo: Idiotina infatuada con un imbécil F. Idiota que se pensó que terapia sirvió. Que sirvió y que acá están los resultados, en una canastita con moño (Lillí: 3. Fantasmas:1). Pero no, oh, no. Caramba. Resulta que así no resulta. Así no es. Era en cómodas cuotas, comodísimas.

Parte 1: Post Michel Baila para Nosotros en Ignoreland. ¡Happy Birthday, M! Che esto está apagado. Ayyy, que quedé con Faaav para las 4. Ese pantalón, ese pantalón... Che, ¿bailamos? Dale, si no me duermo, estoy re-cansada y tengo que manejar. Bailo como si nadie me estuviera viendo, bailo como si no lo hubiese visto. De hecho no lo ví. Y eso que ya habíamos pisado la cancha. Y los oído se me habían acostumbrados a los gritos. Pero no. Pequeña presencia tímidamente se acerca, bailando (bah, una serie de movimientos torpes, cuasi sincronizados, pero re-desprolijos, ayyy que lindo, parecés un nene). Noble bebida de la cebada. Intercambio de miradas, desinhibidas y tímidas. Intercambio de nombres. Hasta nombre de nene tenés. Te llaman desde el lugar X. Te vás. Siento el prrr prrr prrr en el bolsillo. M, y él miran discos, ven que sonidero viene. Me acerco, se sonroja. Me tengo que ir, voy partiendo. ¿Te vas? Si, me esperan. Uh. (9 segundos). Uh.

Parte 2: ¡Happy Birthday F! Muchas chicas con ropa rara sacan fotos, M y yo acodadas con Fernando. Ya me puse nerviosita. Escuchamos en el suelo. Saludamos. M está en otra. Me decís algo que empieza con "te ví (...)" y termina con un recóndito "(....) í". No puedo, me voy. LLuvia de "ayqueidiota, ayqueidiota ayqueidiota".

Parte 3: Hola. Hola.

Parte 4: Si, si. Hoy si. Remerrr. Remerrr. Volvemos tooodos a estar con la Señorita Olga. Canturreamos: Buenos Dííías se-ño-ri-ta Ol-gá. Mi cabeza recibe impactos de balas. Que no son rasantes, que no matan. Después de hordas de niñerías aledañas, voy. Me persigno en el nombre de Marita Patrona de la Terapia, Mártir. ¡Vaaamos que el lunes voy con cara de felicidad y te pago tres sesiones por adelantado!

Un microsegundo. Lo dije.
Otro microsegundo, no dijiste nada.
Detrás de los cristales, musitás algo. Y no era música. Te hubieras quedado callado.

Y me caí. Me caí como una nena. Me quedé mirando el techo roto.

Saqué una cartita más, sólo por el poder de retrotracción. Tooodos posan sin vegüenza sus miradas en mi, como rayos laser de la sociabilidad, me encogen, no me cogen. ¡Como quieres que te coja si el quiero que me coja no me coge como quiero que me coja!
Esa noche dormí como un bebé: sola, in-de-fen-sa, levantándome cada dos horas, con hambre y con ganas de gritar "Maaa"!

No, ula ula, no, no.

Hay gente con cara de pícara. Hay gente con cara de que ha desperdiciado su enegía académica en carreras contra ellos mismos, hay gente que tiene cara de oligofrénica. Hay gente que tiene unos huesos hermosos, pero los ojos son de vidrio. Hay gente que tiene cara puntoycomolapalomaelquenoseescondióseembroma. Hay gente con cara desnuda. Y hay gente que tiene cara de que nada le ha pasado en la vida.

Si, si. Me le animo a la aseveración. Es que me lo contaron las no-marcas faciales de una amiga de madre. B, una señora muy paqueta.

Siempre me llamó mucho la atención. Sus modos, la forma de mover los labios, las cejas quietitas, las muecas bajas y moderadas, como si no conocieran demasiado, como si nunca ningún impulso haya llevado a sus músculos un poco más allá. Como si la sorpresa fuera ajena, como si la felicidad fuera procesada con neuronas-control.
Desde que andaba por ahí, jugando adentro del vestidito azul marino, madre tenía que tironearme los volados para que dejara de mirarla fijo. Es que me apasionaba intentar descubrir que era lo que tenía ese rostro. Algo tenía que ser, pero no podía descifrarlo.

Hasta que hace un tiempo, lo ví: tiene cara de que no le pasó nada en la vida. Pero nada de nada. Es decir, sí, además del ciclo natural-biológico, jugó re-bien: se casó, se mudó a una casa más grande, tuvo una nena, la nena fué a la universidad y es médica. La nena se doctoró y se casó con un cirujano plástico que le hizo las tetas. Pero, la mirás y lo vés. No le pasó nada. Todo le paso por el costado. Como si esas cosas que ella misma buscó pensaran "Ay, esta mujer, esta mujer... Pst... Yo le paso por el costado". O por arriba, que es peor, porque ahí ella se la cree. Terrible.

Bueno es ver que, lejos de tener una vida así terriblemente eventful (léase: llena de incidentes, rico en experiencias) las cosas parecen atravesarme. A veces son boludececitas, eh. Pero ahí están, yo las invito y pasan bien por el medio. Algunas me quieren rodear, pero ahí les abro la puerta para venir a jugar. Suelen decir que si (finalmente).

El seguimiento